23.5.07

¿Yo? ¡en concierto!

El viernes pasado tuve la dicha de llevar a la mamá a que viera al artistazo de su vidaza. Ella quería que le comprara los boletos en la zona más económica de la arena, me negué rotundamente. Últimamente me ha dado por querer estar "hasta enfrente" en cada toquín al que voy.

Y ahora que este señorón que son su triste guitarra que grita que no lo abanonen que no l oabandonen, llegó a la ciudá pa' dar un concierto "Retro", yo no podía dejar pasar la fecha como lo hice hace un par de años y compré los boletos con lo último de mi 15na.

Salí del examen más ridículo que he presentado en la carrera y volé hacia las taquillas, llegué a las diez y cinco, el poli no me quería dejar entrar porque abrían a las diez. Lo sé, hay que preguntarles la hora ANTES y no después de querer meter el carro casi a la fuerza. "Es pa' mi mamaciiitaa".

Tuvimos que dejar a mi hermana a cargo del changarrito y acompañé a mi má a su escuela, saliendo del trabajo ella me llevó a que esperara en su carro mientras el tiempo se agotaba.

Llovió y como la mamá no sabe llegar a la arena y le da miedo Constitución nos fuimos por Madero y alcabo de un ratito ya estábamos en el mero centro como a 12 metros de donde llegaría a cantar mi tocayo.

El show de Emmanuel en la arena fue de primerísima calidad, el único negrito en ese arroz sería solamente que las pantallas (porque sí que llevaba pantallas) le fallaron como a 3/4 de haber iniciado la música. Fue cerca de las canciones más conocidas pero aún así, quedó de lujo.

Pocos artistas pueden darse el lujo de desaparecer de los escenarios un tiempo, dedicarse al cuidado del ambiente tan activamente como él y regresar a llenar una plaza. Siempre he pensado en el artista como una persona muy íntegra y de tamaños realmente de arte, no como el 90% de los que vemos en la tele día a día. No se de ningún chisme, de escándalos ni situaciones embarazosas que le hayan sucedido, aburrido para los programas de chisme tal vez, pero auténtico y respetable para los que esperamos ver en los artistas éso exacamente: arte.

¿Momentos emotivos? ¡Bastantes!. De entrada al aparecer mi má chilló a moco tendido según ella, yo no lo pude apreciar, estaba embelezado con las luces, la música y la emoción. Creo que realmente a mí también me gusta mucho su música, su propia múusica(8). Me emocioné casi tanto como mi amá. Por momentos sentí que podría darme pena que alguien me viera, pero nadie de mi edad había asistido al concierto. Sólo señoras que:

toman los cafés cada martes por la tarde, las que juegan paco los miércoles en las noches, y más de la mitad de las amas de casa que todo el día están en la cocina. Que escuchan la radio en estaciones AM, cuyas transmisiones detienen el tiempo en la época del romanticismo, de la tranquilidad y prosperidad que se vivía, en el tiempo mejor de sus vidas, su juventud.

Me sorprendí demasiado al notar que el espectáculo de luces era magnífico, las pantallas con ambientes naturales y la música tan sentimental, era una atmósfera que llegaba hasta dentro, así es como se vive un concierto, pensé. Así es como espera uno verse al entrar a un estadio o teatro, unido a la corriente de sentir que emana de una persona única e irrepetible como lo sea el artista anfitrión de la velada.

Hubo un momento, en el que él se acercó a saludar a la chamacada, mi madre dudó por céntimas de segundo en ir a ver si alcanzaba a saludarlo. Con una palmadita en el hombro le dí el impuslo que necesitó, con tacones y dejando todo atrás, celular, bolso e hijo; fue a la búsqueda de un roce con su platónico de siempre. Y me abandonó por más de 2 canciones completas. Nada me borrará de la mente ese instante, esos momentos en que sólo veía el tope de su peinado entre la multitud. Tan juvenil, tan alegre y emocionada se sentía, que estoy seguro que valió el regalo de día de las madres, aunque hubiese tardado más de una semana en dárselo.

1 commento:

dajoropo ha detto...

Gran regalo, sí señor. Esas son las cosas que quedan para siempre.

Un abrazo!